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Sobre las pasiones

34. Şi encontramos en nosotros recuerdos turbados por la pasión, que provienen de antiguas experiencias, significa que hemos recibido algún objeto con pasión. Porque todos los objetos que en el presente recibamos con pasión dejarán recuerdos turbados por esa misma pasión. Por eso aquel que ha vencido a los demonios, que son los causantes de esta clase de pensamientos, no sólo ignora a los demonios que ha vencido, sino que también desprecia esta clase de pensamientos que producen en nosotros. Porque más peligroso que el enemigo material, es el inmaterial.

35. Las pasiones del alma son provocadas por los hombres, las del cuerpo por el cuerpo. Por eso las pasiones del cuerpo se vencen por medio de la continencia y las del alma por el amor espiritual.

36. Los que gobiernan las pasiones del alma se mantienen firmes hasta la muerte, mientras que los que gobiernan las del cuerpo se retiran más rápidamente. Por otra parte, mientras que los demás demonios, semejantes al sol que sale y se oculta, no atacan más que una parte del alma, el demonio del mediodía tiene la costumbre de envolver toda el alma y oprimir el espíritu. Por eso la vida anacorética resulta dulce fuego de la extinción de las pasiones. Entonces no subsisten más que los recuerdos puros. Además el esfuerzo dispone al monje no hacia la lucha, sino hacia la contemplación de la misma lucha.

37. ¿Es la representación la que causa las pasiones, o las pasiones causan la representación? Esto exige reflexión. Algunos, en efecto, se inclinan por la primera opinión, otros por la segunda.

38. Las pasiones, en razón de su naturaleza, son causadas por las sensaciones. Sin embargo, si la caridad y la continencia estuvieran presentes en el alma, las pasiones no serían desencadenadas; pero a estar ausentes esas (virtudes) las pasiones son desencadenadas. Ahora bien, la parte irascible tiene necesidad de más remedios que la concupiscible, por eso a la caridad se la llama “grande” (1 Cor 13, 13), porque es capaz de poner freno a la parte irascible. El gran santo Moisés cuando trata sobre las cosas de la naturaleza la denomina simbólicamente ofiomájen, la que combate contra las serpientes (Lev 11, 22).

39. El alma acostumbra a irritarse contra los pensamientos turbados por la pasión en razón del mal olor de los demonios, que se percibe cuando estos se acercan e importunan el alma con las pasiones que llevan dentro de sí mismos.

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