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Al acercarnos al discernimiento espiritual, tenemos que hacera alguna distinción para precisar lo que entendemos por discernimiento. Creo importante distinguir, en primer lugar, entre el plano natural y el plano sobrenatural, entre la actividad que el hombre hace con las capacidades de su naturaleza y las que la gracia de Dios hace en él, con su colaboración.

Esta distinción natural-sobrenatural, cada uno con sus campos de acción, leyes y límites, es una característica esencial del planteamiento católico. Un católico admite la bondad de las cosas creadas por Dios, y las usa según el proyecto divino. Por ello, admite la razón, y la usa en su vida espiritual, pues Dios se la ha dado. Esto pertenece al campo de lo natural, y es el primer paso del discernimiento, aunque no es propiamente discernimiento espiritual, o discernimiento de espíritus. Por ello, prescindir de la razón y hacer un discernimiento basado solo o en la fe, o en la oración, pongamos por caso, no es católico, y podría abrir la puerta al iluminismo, y es también un desprecio de los dones de Dios, la razón entre ellos.

Esto no quiere decir que el discernimiento espiritual se haga solo con la razón. Ésta se puede equivocar, y además de ser limitada, tiene muchas fuerzas inconscientes actuando en ella. También está afectada por el pecado original. Es decir, también ser católico es afirmar una razón abierta a la fe, y una razón con límites, por ello, humilde, consciente de que la posibilidad que tiene de equivocarse es real. De ahí la necesidad del discernimiento de espíritus.
Por ello, la postura católica afirma, con santo Tomás de Aquino, que la gracia no destruye a la naturaleza, sino que la asume y la perfecciona. En otras palabras, que es necesaria la acción de la gracia para conocer la verdad o sea, para discernir, me atrevo a decir tanto en lo natural como en lo sobrenatural.

Así, el discernimiento es una gracia de Dios, que debe ser pedida, y que necesita la recta razón para funcionar. Y el discernimiento puede (y debe) convertirse en hábito en el hombre espiritual.

Dicho esto, quiero precisar más lo que es el discernimiento de espíritus y la aportación que san Ignacio hace al mismo. Para el discernimiento anterior a San Ignacio, que es importante conocer, en esta web se encuentran textos de Casiano (la 2ª colación especialmente) que lo explican más largamente, y que recomiendo leer y meditar. Casiano y Evagrio Póntico, entre otros, nos ayudarán a distinguir las tentaciones y a analizar los pensamientos para conocer las tácticas del mal espíritu. Casiano, en particular, en la Colacion citada, pone como clave para adquirir el discerrnimiento, la virtud de la humildad y pedir consejo al monje anciano, esto es, la dirección espiritual.

Pero el discernimiento ignaciano va más lejos que este discernimiento que nos enseña la tradición cristiana. Es un carisma que recibió san Ignacio para toda la Iglesia. Es uno de los grandes dones de la modernidad. Lo tratamos en el siguiente epígrafe.

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