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Lo propio del discernimiento ignaciano:

San Ignacio aprendió el dicernimieno por el análisis de la consolación y de la desolación, como él narra en su autobiografía. Aquí hay una novedad con respecto a la tradición en este campo, que hasta entonces se hacía mediante el análisis de los pensamientos. El discernimiento de los padres del desierto se basaba en el análisis de éstos para ver qué demonio estaba detrás de los mismos, para contraponerle un pensamiento de la palabra de Dios (el antrirrheticus de Evagrio). Sin embargo, lo que se entiende por discernimiento ignaciano va más allá del análisis de la consolación y desolación. Es uno de sus ejes, pero no el único. Ciertamente es muy importante la acedia en la vida cristiana y su distinción de las pruebas en las que podemos estar, debido a la naturaleza de la fe. Pero hay otro eje, que se describe en el cuarto día de la segunda semana de los ejercicios espirituales, que comentamos a continuación.

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