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Lo necesario para discernir: no tener afectos desordenados y conocer internamente a Cristo.

Esto es, para conocer la voluntad de Dios, es necesario ponerse en la actitud de la bandera de Cristo, que aparece en la meditación de dos banderas [EE 139]. Los primeros días de la segunda semana se ha vivido a fondo la contemplación de los misterios de la vida del Señor y se ha pedido la gracia del conocimiento interno del Señor. Así, para discernir se pasa de la ausencia de afectos desordenados a un afecto centrado en el corazón de Cristo. Y este se tiene con la vivencia interior del evangelio. Este es el presupuesto para poder hacer discernimiento y entrar en la elección.

La meditación de dos banderas empieza con la siguiente petición:

demandar lo que quiero; y será aquí pedir conocimiento de los engaños del mal caudillo, y ayuda para dellos me guardar; y conocimiento de la vida verdadera que muestra el sumo y verdadero capitán, y gracia para le imitar.

Y en estos números de los ejercicios, como táctica de Cristo, se proponen los conocidos tres pasos:

[...]  primero a suma pobreza espiritual y, si su divina majestad fuere servida y los quisiere eligir no menos a la pobreza actual; segundo, a deseo de oprobios y menosprecios, porque destas dos cosas se sigue la humildad. De manera que sean tres escalones: el primero, pobreza contra riqueza; el segundo, oprobio o menosprecio contra el honor mundano; el tercero, humildad contra la soberbia; y destos tres escalones induzgan a todas las otras virtudes.

Esta meditación san Ignacio la pone innmediatamente antes de la elección, que es el centro de los ejercicios espirituales. Y por si acaso, si uno se engaña y todavía le quedan afectos, san Ignacio añade al mismo día que se empieza a hacer el discernimiento, la meditación de los tres binarios o tipos de hombre. Se pide elegir lo que más a gloria de su divina majestad y salud de mi ánima sea [EE 152]. Y frente a la voluntad del Señor, caben tres posibilidades que nuestro santo explica con el ejemplo de qué tendría que hacer uno que ha recibido una gran suma de dinero por medios legales y lícitos y quiere cumplir la voluntad del señor. Y uno puede estar apegado al dinero. Ponemos el texto a continuación:

  • [EE 153 y siguientes] El primer binario querría quitar el afecto que a la cosa adquisita tiene, para hallar en paz a Dios nuestro Señor y saberse salvar, y no pone los medios hasta la hora de la muerte.
  • El segundo quiere quitar el afecto, mas ansí le quiere quitar que quede con la cosa adquisita, de manera que allí venga Dios donde él quiere. Y no determina de dejarla para ir a Dios, aunque fuese el mejor estado para él.
  • El tercero quiere quitar el afecto, más ansí le quiere quitar que también no le tiene afección a tener la cosa adquisita o no la tener, sino quiere solamente quererla o no quererla, según que Dios nuestro Señor le pondrá en voluntad, y a la tal persona le parecerá mejor para servicio y alabanza de su divina majestad. Y, entre tanto, quiere hacer cuenta que todo lo deja en afecto, poniendo fuerza de no querer aquello ni otra cosa ninguna, si no le moviere sólo el servicio de Dios nuestro Señor; de manera que el deseo de mejor poder servir a Dios nuestro Señor le mueva a tomar la cosa o dejarla.
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