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En resumen:

 El discernimiento o discreción de espíritus es una gracia de Dios, conocida y practicada en la Iglesia desde siempre. Lo propio del discernimiento ignaciano es hacerlo desde el punto de vista de la consolación y desolación, y quitando los afectos desordenados como prespuesto para poder discernir libremente. ¡Con afectos desordenados es difícil discernir la voluntad de Dios!

En esta web publicamos comentarios detallados sobre las reglas de discernimiento de san Ignacio así  como sobre las disposiciones necesarias para conocer y vivir la voluntad de Dios.

Como católicos sabemos que la Iglesia es madre y maestra. Por ello, el discernimiento se hace en la Iglesia, se hace sintiendo con ella y amándola. Es un ejercicio de fe. Por ello, también daremos cabida a las normas para sentir con la Iglesia, que escribió san Ignacio en los ejercicios.

Un último apunte. Procuraré discernir lo que son mis comentarios personales, que los publicaré en el blog de esta web, de lo que son estudios o conceptos más sólidos sobre el discernimiento, que irán publicándose en las otras secciones de la misma. Si alguien quiere leer mis opiniones sobre temas de actualidad, u otras cosas relacionadas con el discernimiento en la actualidad, le invito a que lea el blog, y ¡discierna!

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