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Pero las experiencias de desolación y consolación a las que se refieren las dos primeras maneras de hacer elección no siempre son fáciles de distinguir. Las consolaciones espirituales pueden ser equívocas. En la segunda semana, san Ignacio da una serie de consejos basados en su experiencia para distinguir la acción del buen y del mal espíritu, que ya no son los de la primera semana que se basaban más en el combate espiritual. Aquí las cosas se tornan más sutiles:

  • [329] 1ª regla. (2ª semana): proprio es de Dios y de sus ángeles en sus mociones dar verdadera alegría y gozo spiritual, quitando toda tristeza y turbación, que el enemigo induce; del qual es proprio militar contra la tal alegría y consolación spiritual, trayendo razones aparentes, sotilezas y assiduas falacias.

Y hay una consolación de la que no se puede dudar que venga de Dios. A esta se refiere la siguiente regla, la de la consolación sin causa previa. Ésta es la primera manera de elección:

  • [330] 2ª regla: sólo es de Dios nuestro Señor dar consolación a la ánima sin causa precedente; porque es propio del Criador entrar, salir, hacer moción en ella, trayéndola toda en amor de la su divina majestad. Digo sin causa, sin ningún previosentimiento o conoscimiento de algún obiecto, por el qual venga la tal consolación mediante sus actos de entendimiento y voluntad.

Como con también el buen y el mal espíritu pueden consolar e inducir pensamientos moralmente buenos, san Ignacio, san Ignacio pone especial cuidado en esto. ¡Cuántas personas han sido llevadas a la desobediencia o crítica por ideas en si buenas! pongamos un ejemplo: un deseo de santidadde una persona puede llevar a la crítica a su comunidad religiosa y a distanciarse de ella, cayendo uno en la vanidad o vanagloria....

Para conocer y purificar los engaños, san Ignacio propone las siguientes reglas:

  • [331] 3a regla. La tercera: con causa puede consolar al ánima así el buen ángel como el malo, por contrarios fines: el buen ángel, por provecho del ánima, para que cresca y suba de bien en mejor; y el mal ángel para el contrario, y adelante para traerla a su dañada intención y malicia.
  • [332] 4a regla. La quarta: proprio es del ángel malo, que se forma sub angelo lucis, entrar con la ánima devota, y salir consigo; es a saber, traer pensamientos buenos y sanctos conforme a la tal ánima justa, y después, poco a poco, procura de salirse trayendo a la ánima a sus engaños cubiertos y perversas intenciones.
  • [333] 5a regla. La quinta: debemos mucho advertir el discurso de los pensamientos; y si el principio, medio y fin es todo bueno, inclinado a todo bien, señal es de buen ángel; mas si en el discurso de los pensamientos que trae, acaba en alguna cosa mala o distrativa, o menos buena que la que el ánima antes tenía propuesta de hacer, o la enflaquece o inquieta o conturba a la ánima, quitándola su paz, tranquilidad y quietud que antes tenía, clara señal es proceder de mal spíritu, enemigo de nuestro provecho y salud eterna.
  • [334] 6a regla. La sexta: quando el enemigo de natura humana fuere sentido y conoscido de su cola serpentina y mal fin a que induce, aprovecha a la persona que fue dél tentada, mirar luego en el discurso de los buenos pensamientos que le truxo, y el principio dellos, y cómo poco a poco procuró hacerla descendir de la suavidad y gozo spiritual en que estaba, hasta traerla a su intención depravada; para que con la tal experiencia conoscida y notada, se guarde para adelante de sus acostumbrados engaños.
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