Tuve hace unos días una conversación sobre la vida y la libertad con un amigo. Hablamos sobre la importancia de la razón, y yo quería que llegásemos a la conclusión de que la vida ha de ser guiada por la razón, que busca -y encuentra- la verdad, el bien y la belleza, y mi interlocutor afirmó que la libertad era para vivir una buena vida. La buena vida afirmaba yo, debe seguir la razón, y mi contraparte decía que razón debería adaptarse a la buena vida, pues si no la razón nos llevaba a algo que no era lo que entendemos por buena vida.

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El 20 de Enero de 2014 el Papa habló del discernimiento en sus homilías de santa Marta. Comentó el Evangelio del que se entresaca el versículo que se pone a continuación. Y comentándolo hizo una afirmación muy  interesante, que es que quién se niega a cambiar las cosas, en parte por no estar abierto al discernimiento, comete un pecado de adivinación. Mi comentario es el siguiente: la adivinación es recurrir a supersticiones para conocer el futuro; por tanto, quien dice saber el futuro por la aplicación de una ley rígida, comete este pecado. Pero contra este tipo de adivinación viene el verdadero discernimiento que es buscar la voluntad del Señor. A continuación los fragmentos de la homilía del Papa.

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